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Retomando pruebas y blog

Esto es el principio… ahora con el
movil preparado me encuentro con una mayor facilidad de seguir adelante con el blog… ya se dice que no importa el tiempo si la.cosa es buena jajaja asique vuelvo con ganitas y a por todas! Hoy os dejo una fotillo de lo que se va a poder degustar dentro de muy poco en un muy buen lugar.

 


“Flamencazo” relleno de piña, champiñon y queso.

Bueno creo que esta es la decimonovena vez, o incluso aún peor, la vigésimo segunda vez que le cambio el nombre al plato, y no creo que esto quede aquí pero bueno al menos tenemos un título para el post.

Venga ¿alguien esperaba ver la foto de un flamenco? ¿aslgo así?

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Pues no, pero caso es, que lo que pretendía ser una pechuga (y no de flamenco, sino de pollo) rellena ha mutado en esto, el “flamencazo”dado que mi gran proveedor de pollo (vease, pollero) me ha dado porque sí y sin más explicaciones, filetes de pechuga de pavo, tan grandes como sábanas. Claro, imagínate la cara que se te queda cuando descongelas la bandeja, quitas el film protector y ves, ¡que no son pechugas!, te rascas la cabeza pensando qué ha podido ocurrir en el congelador, ya se, quizá tengamos un goblin pro derechos del pollo y anti-pavos, pero no, es que Carlos (el pollero) ha decidido darme una “sorpresa”.

¿Qué hacer? pues recordar tiernos momentos de escuela, cuando te enseñan los primeros platos: patatas, patatas, patatas…. y entre tanta patata, ñoquis (pasta de patata cocida), popietas (rollitos de pescado rellenos de pescado) y flamenquines (rollitos de carne rellenos de “x” donde “x” es lo que te gusta). Es decir entre rollos y patatas sacas al final platos por desarrollo obligatorio de la imaginación.

Entonces ni corto ni perezoso me he atado mi delantal y ¡ale! como en mi despensa hay mil botes de champiñon y  aún quedaba un pack de rica piña en almíbar he decidido que hacían buena pareja y como además o gastaba mi sabroso queso provolone o se iba a la basura,  lo he añadido.

Pero como bien me han comentado por facebook, la srta Wolf estaba en contra del uso del “pobre pavo” asi que, para los que seáis vegetarianos, bien podemos usar el relleno en un calabacin, de hecho, en un calabacin incluso podríamos gratinar.

“Flamencazo” de pavo a la piña, champiñon y provolone.

Ingredientes:

  • Filetes de pavo 3
  • 1 latita de piña en almibar
  • 1 bote de champiñon
  • 200 gr de queso provolone rallado
  • Harina/huevo/pan rallado
  • sorbete de manzana y cardamomo (aprenderemos en el post de sorbetes)
  • los “posos” de colar el ajoblanco del día anterior.

 

Realmente es algo sencillo, pedimos que el pollero nos filetee muy fino el pavo para luego ponerle el relleno bien mezclado y picado en medio, envolvemos, empanamos y freimos. Como veis, no tiene mucho más. Algo fácil, barato y rico… obviamente le hemos puesto al pavo su sal y su poquito de pimienta.

Lo he acompañado con el sorbete de manzana verde y cardamomo, porque es muy fresco y combina muy bien con la piña, y el provolone. Además le he agregado dos pequeñas “bolitas” de la almendra triturada que sobró de colar el ajoblanco, y un poquito de canela para contrastar sabores, y el resultado ha sido muy rico, vamos, platos rebañados.

 

Hacerlo y probad, que es facilongo y muy rico además de económico 🙂


Ensalada de tallarines de oreja y patata al pistacho.

Bueno después de un tiempo desaparecido, cosa a la que ya os habréis acostumbrado jaja y no es porque yo lo quiera así, más bien celebremos que he tenido suerte ya que he tenido que movilizarme hacia San Sebastián para hacer un pequeño “currillo” para sacar algunos platos y cosillas de las que ojala pudiera hablar larrrgo y tendido.

Pero como ya he vuelto no os preocupéis por nada, que esta semana hay recetas, ingredientes y aprenderemos algo sobre los destilados o algún refresco con el que estoy ahora… véase 7up cherry o Guaraná antártica… ojala me dijerais cual preferís para futuros post 😉 pero bueno espero que así lo hagáis.

Ahora os presento esta receta:

Ensalada de tallarines de oreja y patata al pistacho.

A priori entiendo que muchos de vosotros pongáis esa cara de repeluco al leer oreja, pero sí amigos si, la gente de Cascajares ha tenido la amabilidad de proveerme con un producto delicado, tierno, sabroso… bueno aún sigo buscando palabras para definirlo. Orejitas de cohinillo confitadas con cariño, un producto que se deshace en la boca majetones y, que despliega un sabor duradero, meloso, agradecido.

Y yo…. ¿qué hago con las orejas? bueno nuestros amigos de Cascajares nos invitan a freírlas, crujientes ya son un buen bocado, así como cortarlos y hacernos unos torreznos de oreja para ver el partido de fútbol. Pero ahí estaba yo, sin fútbol, con la freidora sin aceite y una tarrina de ensalada de fruterías Patato (uno de mis nuevos fichajes oficiales, aunque ya llevaba mil años comprándoles).

Bueno sin más, paso a la receta.

Ingredientes:

  • 1 lata de orejitas Cascajares
  • 1 tarrina de mezclum de fruterías Patato (o una bolsa de mezlcum, oye que no tiene que ser Patato pero esta mu rica)
  • vinagre balsámico de frambuesa
  • 1 patata “nueva” pequeña
  • 100 gr de pistachos “jade”
  • agua
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • pimientas

Esto es lo que utilicé, sin más, no os dejo la receta porque…. bueno, he tenido problemas pero con los ingredientes ya sabéis, quizá más adelante publique las recetas completas, se que es una marranada esto pero amigos, amigas…  comprender que no os lo explique claramente… podria acabar muerto en pocas horas (es broma, pero casi)

Puedo decir y diré que la patata va confitada, frita y rellena  con un praliné de pistacho a mi manera, pero bueno triturando los pistachos con un poco de aceite una cremita y rellenando… tralarí tralará y la ensalada pues no tiene mucho más que cortar la oreja saltear y mezclar…

Trucos tiene y muchos, pero oye… esta muy rico si le pones una vinagreta que se deje querer por los elementos balsámicos, y tiene ese toque de… “koala” que tanto vais a ver en estos días.

Saludos! y no os preocupéis que habra recetas, pero tendreis que leer las historias de cada plato para averiguarlas 🙂 a ver que tal se da este método de explicación que me estoy sacando de la manga (o ya se lo han sacado pero ahora me toca sacarlo a mí)

Sin más os invito a visitar la página de Cascajares y a que probéis sus productos, que nos pueden salvar el culo  de muchas cosas y además para una cenita curiosa se dejan querer mucho.


Pollo al curry con naranjas

Bueno amiguetes, debido a un tremendo error de cálculo ayer no llegue a postear la receta pertinente pero buena, ¡que nunca es tarde si la receta es buena!, o algo así jeje. Asique nada, manos a la obra y a la sartén. Esta es una de las recetas que se hizo con ayudar de las naranjas que la gente de Narsafor nos proporcionó, que las naranjas como veis no siempre tenemos que comerlas en gajos, rodajas o zumo.

Asique ese día precisamente tenía que preparar una comida para llevar en el tupper porque no comíamos en casa, tenía una pechuga de pollo y naranjas asique me dije… “Jandro chico, lo tienes todo para hacer un plato de wok” y así ocurrió agarré el wok, encendí al máximo el fogón y agregué los siguientes ingredientes:

Pollo en lascas al wok con salsa de naranja y curry al aroma de la albahaca fresca.

 


Para 2 personas:

–          1 pechuga de pollo. (grandecita)

–          El zumo de 2 naranjas medianas. (Navel Late de Narsafor)

–          1 Cebolla roja pequeña.

–          1 diente de ajo.

–          Sal y pimienta.

–          15 ml de ron oscuro. (Plantation Barbados)

–          1 tomate .

–          8 hojas de albahaca frescas.

–          1 cucharadita de curry amarillo. (Aroy-D buena marca es.)

 

Elaboración:

Cortamos con cuidado la pechuga en lascas más o menos finas teniendo en cuenta que podemos hacerlo verticalmente, o en mi caso, cortadas al bies, lo siguiente que tenemos que hacer es dejarlas en un platillo hondo, rociarlas con aceite (no bañarlas, un aliño como para ensalada), sal, pimienta y dejarlas reposar mientras seguimos con nuestra receta.

Encendemos el fuego, a una intensidad media y ponemos el wok a calentar, picamos el ajo en láminas o en daditos (al gusto) y reservamos en un platillo, mientras, cortamos la cebolla en dados finos (brunoise) y la reservamos. Una vez tenemos el wok caliente pidiéndonos aceite, pues vamos a darle el gusto, agregamos un chorrete de aceite de oliva al wok y acto seguido el ajo, damos un par de vueltas (yo uso una lengua de silicona (son la leche para estas cosas) pero si no tenéis pues usad madera). Cuando veamos que empieza a cambiar de color le agregamos la cebolla, pizca mínima de sal y a darle unos boleos para que se poche bien.

Cuando tenemos esto aprovechamos para dejar caer la pasta de curry y sofreír hasta que veamos que se ha disuelto, es el momento de agregar el pollo, eso sí, antes de echarlo al wok lo dejamos escurrir un poco para que caiga el aceite sobrante. Subimos el fuego a tope y damos unas vueltas potentes ¡Que suene la cocina!  Ahora el momento mágico vertimos el ron y como opción podéis acercar con cuidado y teniendo la campana extractora apagada, una cerilla encendida para flambear, o podéis dejar reducir y evaporar el alcohol un minutito, para acto seguido sumar el zumo de naranja y dejar reducir la salsa a gusto. Y para rematar apagamos el fuego, cortamos la albahaca en tiras y las disponemos sobre el pollo (esto es mejor hacerlo en el plato justo antes de comérselo).

Y bueno ya tenemos nuestro plato, nos queda degustarlo y disfrutarlo, que como dice un amigo mío… “El plato esta para comérselo no para mirarlo”.

Como sugerencia, pues podéis coger una zanahoria, pelarla y con el mismo pelador hacer unas tiras de zanahoria, luego cortarlas no muy largas y en crudo ponerlas por el plato junto a la albahaca que le aportara un toque crujiente y se lleva bien con la naranja.

 

¡Espero vuestros comentarios y fotos culinartistas! Pasadlo bien y disfrutar del día…. ¡buen provecho!