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Gin Show Festival (29-9-11)

Con mucho tiempo sin aparecer, poco para utilizar y muchos post por sacar adelante, me renuevo, adelanto y empiezo a escribir esta crónica del Gin Show Festival, celebrado por primera vez en Madrid el día 29 de Septiembre, ya que anteriormente se celebraba en Sitges (y se celebra).

El emplazamiento: Hotel puerta América, sede del conocido Lágrimas negras (anteiormente comandado por Jose Luis Estevan)

Volviendo al tema, Gin Show Festival… ¿para profesionales?… Es cierto que, desde el empiece del evento (hacia las 16:00) hasta un par de horas pasadas, es profesional: Poca gente, expositores agradables con ganas de mostrar su producto, explicarlo, dar a probar, mostrar maridajes…

Llegué al espacio sobre las 18 (un poco tarde pero mi trabajo me impedía llegar antes) a la entrada las típicas chicas que te piden nombre, acreditación y te hacen pensar que esta vez, se han tomado en serio eso de “profesionales únicamente”. Te ponen una pulserita para acreditarte y entras a un espacio rodeado de puestos con mil y una ginebras. Entre toda la gente que había encontré a mi gran amigo Luca Anastasio del Dry Martini, Igor Corral reciente ganador del concurso de corte de jamon en Andalucía Sabor, Pepe Gorines del Cilantro gastrobar, Diana Legido de Ramses  o Carlos Moreno de O’Clock entre otros.

Lo cierto es que había mucha cosa interesante, ginebras típicas (Hendricks, Citadelle, Beefeater, G’Vine….) y algunas con botanicos diferentes, frutales,  incluso aguas minerales cuirosas como la de islas Fidji, o las nuevas tónicas de Swcheppes (con botánicos como el cardamomo, pimienta rosa o lavanda).

Entre siropes no había donde elegir o bien Monín (de la mano de Barkonsult) o Routin (de la mano de Amer Gourmet).

¿La nota negativa?… Lo de siempre, se deja entrar a amigos de amigos de otros amigos de mis amigos y al final se convierte en una macrotasca, una rave de la ginebra, o un pabellón del cogorcio… Los expositores se amargan, los bartenders ponen automáticamente gintonics (de los cuales la mitad acaban o en el suelo, o en las vitrinas o tirados, vamos un gasto de pasta increíble). Llegando a extremos de tener que sacar a alguna que otra persona por la puerta lateral del hotel con una borrachera que no le permitía mantenerse en pié.

Consejo para los proximos salones de destilados…. fácil, muy fácil: Hay que ir de 16 a 18.

🙂 buen día amiguetes ya pasarlo bien!

(tendremos nuevos post dentro de poco para poder comentarlos entre todos, vivencias, experiencias e ideas)

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Recomendado: Bitoque de Albia

Bueno amigos, creo que hoy os traigo una buena crónica de cómo disfrutar de la compañía y unos cuantos, buenos, muy buenos pinchos en un bar de Bilbao, porque hoy…. Hoy toca hablar del Bitoque de Albia.

El bitoque de Albia, un bar regentado por el Cocinero Darran Williamson James, ganador y finalista en múltiples concursos de pinchos (o pintxos como prefiráis). El caso es, que yo no tenía ni conocimiento alguno de este local, pero mi querida asociada precursora de Diano’s Cook me llevo a ¿tapear? ¿pinchear?… No lo sé, pero lo cierto es que nada más entrar el local me encantó.

Si mezclas el blanco con el negro, le das unos toques de plata y cobre… y además metes metacrilato en ciertas partes para crear cuadros de la nada… Has triunfado conmigo, o al menos, estéticamente hablando. Una barra amplia, una carta escrita en la pared con letra grande, que se pueda leer bien. Además añade un trato agradable, butacas por doquier y sin duda alguna un espacio “reservado” con mesitas y barras improvisadas en la cristalera que da a la calle… Ahí sí.

Pero pasemos a lo que más nos mola por este blog, la comida…

Para comenzar entre tanto pincho y no pincho siempre me he decantado por probar los calientes, ¿por qué? pues para empezar porque son los más vistosos y sin duda alguna los diferentes porque en lo que viene siendo pincho frío me encuentro con:  croquetas, patatas bravas, jamón con tomate, anchoas y aceitunas…. Y eso no.

Asi que el primer pincho en caer fue el “Cochinillo asado con mermelada de cítricos”. (este de aquí arriba) Y yo, ahora… ¿qué os puedo decir? Pues sin más, uno de los cochinillos más melosos, suaves y blandos que he probado en mi corta carrera, cocción increíble, ternura máxima, sabor brutal, un crocanti de aupa y luego la naranja confitadita y nadie me quita de mi cabeza el que yo percibí notas de curry, hubo ahí alguna especia, o algo en la mermelada que me transporto a la India por un segundo.

Pero os he engañado como un bellaco y no empezamos por ahí, no, porque Darran salió a saludar a mi querida compi Diana y nos preparó algo en lo que estaba trabajando, “Mousse de tomate con su tierra”. Poder decir algo de este pincho es magnífico a pesar de que tuvieran un punto de acidez y no captase por completo el concepto de “mousse” para este pincho, pero el tomate se deshacía en la boca (y creo que de aquí viene el adjetivo de mousse). La tierra un “gomasio” (semillas tostadas, principalmente con gran protagonismo para el sésamo) y una cremita por debajo que yo sigo pensando que era de cilantro.

Nuevo pincho sale por la puerta… Madre del verbo! que preciosidad de emplate, veamos… aquí tenemos “Brandada de bacalao, tapenade y skins”. Jandro…¿qué son los skins? pues amigos, como dice la propia palabra “pieles“… La piel del bacalao fritita y crujiente para poder untar la brandada, pero es que así tenía demasiado sabor a bacalao el tema y si te mola vale, pero si no, acabarás rechazándolo y la verdad que no merecía ser rechazado, probé por separado y acabe mojando pan en la brandada. El tapenade, bastante equilibrado pero no acabo de matizar todo el potencial de la aceituna.

Cuando augurábamos el postre (del cual no tengo foto, pero la conseguiré, escribiré un post con postres y lo colgaré) apareció el camarero avisándonos, advirtiéndonos que aún quedaban un par de pinchos más para ser devorados. Así fue, no nos engañó al rato apareció con un plato en el que se veía un tomate triturado, un buen aceite y encima…. una…. “Hamburguesa de atún rojo con ensalada de caviar”, debo decir que el caviar no estaba mal, un caviar como otro cualquiera, pero de calidad. Ahora bien, el atún, bueno, crudo por dentro, no acabo de gustarme la historia y menos el color que tenía pero oye, malo, no estaba pero resulto muy pesada y no acabamos con ella.

Y no muy lejos de dejar la hamburguesa en la mesa, apareció de nuevo el camarero con una “Ensalada de pollo tandori, pepino, yogur y menta”. Darran si me estas leyendo te digo, con este y no con otro pincho me mataste, el tadori es una de las preparaciones para el pollo que más me gustan, y no es solo eso… Es que, además estaba en su justo y exacto punto, jugoso, suave, contrastado con el pepino, el yogur y la menta (otro clásico étnico), una buena ensalada de brotes y hojitas baby… y cataplum chin chin.

Y es aquí y no en otro lugar donde acaba mi crónica y experiencia en el Bitoque de Darran Williamson,  un buen sitio, unos precios adecuados a la calidad y cantidad del pincho que con una cervecita entran solos y no te quedas con nada de hambre.

Un saludo a todos y os invito a que si estáis por Bilbao y no teneis ni idea de donde dejar caer vuestros culos, el Bitoque es una buena baza.

Buen provecho!

Bitoque de Albia

Alameda Mazarredo, 6 – 48001 Bilbao

Telf: 944 236 545 – www.bitoque.es


Cafetería Zugarramurdi

Situada en la avenida Lehendakari Aguirre nº 29, en Bilbao,  y es junto a la cafetería  Cafe de Deusto, una de las 2 cafeterías que visito cuando viajo a Bilbao.

¿Qué tiene zugarramurdi? pues bueno qué os puedo contar, desde el punto de vista decorativo es…. brutal. Tiene una decoración en plan madera antigua, pero con unos toques modernos que no dejan indiferente y predomina el color verde de las botellas de heineken (deben ser patrocinadores) lo cual hacen que verde y blanco mezclen la luz y sea un ambiente moderno, clásico y apetecible. Tienen una selección de cervezas, no muy amplia, pero dentro de esa variedad puedes encontrarte con una cerveza de trigo, una con base de vodka y otra negra… y eso se agradece. Tiene una barra amplia, grande, como a mí me gustan… Encima de la barra tienen los pinchos, que oye, buena pinta tienen y la verdad que tienen algunas ofertas en plan desayunos y aperitivillos muy interesantes con varios precios según complejidad del pincho a elegir.

Con su zona de mesas y en la calle tienen 3 mesitas altas para los fumadores y para los que nos gusta disfrutar del solecillo. Pero bueno esa tarde acudí en compañía de Diana de Diano’s Cook y estuvimos haciendo un “coffee time” para probar los diferentes cafés de “diseño” que presentan en la carta (ya que por la mañana estuve de cañas).

De los 7 tipos de café que presentan pues decidimos probar los más complejos, ya sabéis que este blog es tanto de cocina como de bebidas y el café es si no una de las bebidas más solicitadas, si la más cotidiana. Y ahora sin más entretenimientos, paso a describir esos magníficos cafés.

El primero en caer fue el Mozarts: el cual lleva obviamente el café, licor de cacao Mozarts (de ahí imagino que viene el nombre), espuma de leche, cacao en polvo y canela.  Debo decir que cuando se trabaja con el licor de cacao Mozarts se debe tener en cuenta que, bajo mi punto de vista es un licor no tan dulce como otros muchos licores de cacao que existen, pero en sí el café estaba muy bueno y al servirlo quedó en capas lo cual lo hacía al menos, vistoso.

El siguiente café se llamaba Zugarramurdi (aquí haciendo referencia al propio local), en este caso al café le acompañan el Tía María un licor de café jamaicano (aunque yo seré siempre de kalhua), leche condensada, canela y café en polvo, podríamos decir que es un café de cafés. Me encantó y en cuanto pueda, repetiré.

No os he hablado de los precios pero diréis, “joder Jandro, estos cafés tienen que ser caros mínimo 4 ó 5 euros”, pues siento mucho tener que deciros que estos cafés van de 2 € a 2,20€ el más caro. Aparte tienen las típicas cestas de aprovisionamiento azucarero para no tener que andar siempre dando la brasa para pedir azúcar.

¿Se puede comer? si, por supuesto aún no me he atrevido pero no lo descarto,  asi que si estáis por Bilbao y más concretamente por Deusto… Pasaros que no os vais a arrepentir.

Saludos amigos, y esta noche no os lo perdáis que nos unimos a Diano’s Cook en la receta de un helado “salado”.


Cronica del Lágrimas Negras (Madrid restaurant week)

Bueno con mucho retraso, pero como dicen que “nunca es tarde si la dicha es buena” y, en este caso, la dicha es buenísima pues os dejo una crítica, que más que crítica es una experiencia restaurantil. Hace un tiempo muchos de vosotros sabréis que se celebró la “Madrid restaurant week” que ya lleva alguna edición (van ya 4 ediciones), para los que no tengáis ni papa de que es esto os comento rápidamente: La “Madrid restaurant week” es una iniciativa que viene de EEUU ya que la primera se celebró hace 16 añazos en Nueva York y lo que se pretende es hacer accesible y asequible ese restaurante que muchas veces, muchísima gente elimina de sus agendas debido al precio y la exclusividad que suponen estos restaurantes. De este modo, la “restaurant week” se ocupa de que aquellos cocineros y restaurantes que se apuntan a esta iniciativa, propongan un jugoso menú a un precio de 25 euritos además de, colaborar con acciones solidarias (como la asociación de perros guía de la ONCE con la que estoy muy unido).

El caso es que en esa semana, tenía la visita de mi querida Chef Legido y decidimos ir a un par de restaurantes y en esta crónica pues oye cae el segundo y no el primero que visitamos, que es el restaurante Lágrimas Negras del hotel Silken Puerta América (que reconoceréis por su colorido), elegí este restaurante porque es donde se encuentra uno de mis cocineros favoritos que no es otro que el señor Jose Luis Estevan la pena es que precisamente ese día no estaba y no pude saludarle.

Pero vamos a lo que nos importa, los platorrios. Al ir con acompañante y teniendo un menú donde por cada parte había 2 platos para elegir (primeros, segundos y postres) decidimos pedir uno de cada para poder verlos y probarlos todos, asique así hicimos y estos son los resultados:

Para empezar decir que el restaurante mola, unas lámparas que caen desde unos 30 metros (igual son menos, pero la impresión es de mil), esas mesas enormes con los mantelitos individuales, los famosos vasos “gota de agua” de cristal (que no vidrio) y un metre muy majetón, ya que tuvimos algunos problemas con la reserva por parte de “el tenedor” pero lo solucionamos muy bien. Antes del primer plato nos trajeron un aperitivillo. El aperitivo que es el que vais a ver a continuación, estaba servido en un plato curioso y costaba de una tacita de crema de calabaza (deliciosa) y un pastelito de pescado con salsa americana.

Para continuar uno de los primeros que elegimos, fue una ensaladita de carpaccio de secreto ibérico, y oye qué queréis que os diga, no estaba mal, variadita, fresca, crujiente pero ¡vaya! Yo le hubiera cambiado el aliño, me pareció súper ácido y eso le quito bastante encanto al secreto.

 

El otro primero fue un arroz cremoso de calamar con su carpaccio y su tinta, y la verdad que para un querido amante del arroz como es un servidor resulto un plato exquisito, equilibrado, eso si el plato era enorme, pues no, lo siguiente a enorme. Como dato curioso el camarero que resultó ser un risas con sus comentarios me dice “el plato arde”… pero… ¡oye, que está frio!

 

Empezando con los segundos pues a mí me trajeron la corvina en salsa de marmitako con piperrada, um…. Que puedo decir de este plato, pues para empezar la corvina es un pescado que me encanta y esta corvina, estaba en su punto. La salsa rica, de estas que dices dame pan que mojo (ahora que la historia del pan es curiosa, ahora os contare). Pero lo mejor fue que debajo de la corvina, se encontraba sumergido un costrón de pan, que debía ser de la semana pasada y metido en bolsa de plástico porque era goma pura con esencia de pimientos, por lo demás genial.

 

Siguiendo con los segundos no puede faltarnos la carne, y nos propusieron un rabo de toro asado con verduritas y muselina de patata, en fin… me sorprendió lo blando, suave y jugoso que estaba el maldito rabo, de lo mejor que he comido (y es fácil porque no soy de comer rabo de toro, la verdad), asique comparado con la carrillera que comí el día anterior, esto estaba bueno de pelotas (perdonar la expresión pero es tal cual)

Pasamos a los postres para empezar vino un tiramisú, oye, yo no soy de tiramisuses (o algo así) pero para empezar este tenía cacao, pero no “cacao” sino, CACAO puro espolvoreado por encima, lo cual ya le estaba dando un 10, pero es que luego entre las capas de mascarpone, odiado mascarpone, tenía micro trozos realmente crujientes y jugosos de chocolate, y amigos…. Eso te asegura un 10. Un tiramisú lleva café impregnado en el bollo, pero este, debía llevar descafeinado ya os digo, y además para decorar una frambuesa (ahí se ganaron mi corazón).

El otro postre era una torrija con helado de leche, lo curioso de este postre es que el helado te viene llorando, ¿Qué quiero decir? Pues que si te descuidas tomas leche, porque de helado queda poco o nada. La torrija, brutal amigos, brutal, una capa de caramelo crujiente que chasca al contacto con los dientes y al coger con la cuchara el trozo pertinente, una jugosidad, un caldito que soltaba… deliciosa. Eso sí debe ser que tenían hierbabuena de otro día porque todos los postres llevaban, y aparte este tenía una mora (otra cosa que hizo palpitar el corazón de este servidor).

 

Remataron la faena con unos encantadores “petit fours” (típica galletita, bombón o trufa que se da) constaba de una trufas de “X” con chocolate blanco, unos dados de brownei de chocolate y unas galletitas, de esas, de las míticas suizas de la caja azul de lata que todo padre de vecino tenía para las visitas, que dentro tenían galletas con formas de lazo y tal… pues eso.

Pues esto es todo amigos, como anécdota, que os la debo, resulta que el pan te lo dan de varios tipos y a mí me dieron uno “normal” pero con extra de harina, lo cual produjo un recubrimiento en mi garganta por el cual casi muero de toses, con los consecutivos lanzamientos de migas al personal, pero claro, teniendo en cuenta que nos quedamos sin agua y nadie nos servía más pues, estuve unos minutos maldiciendo toda  harina existente así como panes. Pero esto no queda aquí cuando te clavan 6 euros por el agua, que hasta cierto punto lo entiendes, pero en fin el camarero que nos cobró la verdad no estuvo fino con sus comentarios bastante desafortunados, (que por desafortunado se entiende, cobrar lo que le da la gana y querer que dejasemos un euro sí o sí a la causa solidaria, y eso que lo dimos el día anterior, pero al ser voluntario…. ¿no se supone que lo das si quieres? pues este tipo, nos obligo a su voluntad, desde luego voluntario era si si jajaja) caballeros…. Hay formas y formas de decir las cosas, no elijan la peor, aprendan de su metre que seguramente hubiera resuelto la situación con mayor soltura y una agradable sonrisa. Eso si el camarero que estuvo durante todo el servicio, majo, majo, majo y nos resolvió todas las dudas.

 

No dejéis pasar la oportunidad de visitar Lágrimas Negras y el año que viene aprovechad la restaurant week amigos, ya os iremos avisando de estas cosillas por aquí y por Facebook no obstante, pasad un buen viernes y ¡buen provecho!


Kalaka whisky viejo

Bueno amigos, hoy tras un parón revitalizante os traigo una experiencia culinaria después de haber cenado en el restaurante Kalaka “Whisky viejo”. Este restaurante, situado en la calle Lersundi número 3, Bilbao y cuyo teléfono es 94 423 56 95 , lo ha montado Eneko Atxa con su grupo para intentar recuperar la cocina clásica, en contrapunto al vanguardismo que ha mantenido en su “laboratorio”, aunque creo que la dirección ha cambiado, así como la gerencia.

El local tiene una  decoración modernista, con distribución muy desigual y bastante rara. Tiene varias zonas, incluyendo varias mesas justo en el pasillo de entrada. Vamos, que si te toca una de esas en invierno harás de portero y pasarás frío e incomodidades, pero lo gracioso era esa “vela eléctrica”, porque emitía parpadeos y era un detallito gracioso.

El caso es que lo de hoy más que crítica es una crónica de una buena noche, entre risas y con la mejor de las compañías. Así que lo que voy a hacer es contaros qué platos y cómo resultaron.

Al entrar nos atendió un camarero. La verdad que a mí me sorprendió el talante que llevaba, me gustó e hizo que me sintiese cómodo. Lo que me pareció feo fue que no nos ofreciera el pescado del día, mientras a otras mesas que entraron después les ofreciese rodaballo, merluza o lubina para 2, 3 o 4.

Para beber, agua, que resulto ser el agua de Mondariz, la cual es un agua bastante fresca al paladar. Cuando comienzas a beberla te deja una buena sensación de frescor y por ello sigues bebiendo… Su eslogan ya lo dice “Cuanto más bebes, más te gusta y te sientes mejor”, jaja.

Bueno, nos trajeron un aperitivo para ir haciendo boca, un pudding de pescados (merluza y rape) con una salsa por encima. Me gustó mucho, que queréis que os diga, si por mí hubiera sido habría repetido unas 20 veces.

Pero bueno, después de ver la carta, que curiosamente era una blonda impresa con el menú y pegada a una bandeja de estas de pastelería, como veis en la foto (perdonad la calidad, pero el móvil es calidad patatapixel).

De entrantes pedimos para los dos unas anchoas, pensando que no serían de envase, pero bueno, estaban ricas digan lo que digan. De acompañamiento unas tiras de pimiento asado al punto de sal y el aceite que bueno, al final acabamos mojando pan como posesos (he aquí la señal de lo bueno que estaba).

Yo tome un “Sapito a la piedra con su refrito” que tenia patatas panadera de acompañamiento y mi acompañante unas carrilleras con crema de patata. Del sapito decir que estaba bueno, quizá un poco gomoso pero realmente sabroso. Eso sí, ver como aparece el plato esa especie de alien da un poco de grima/risa. Las patatas al punto cremosas y delicadamente templadas. Lo que no vi fue el ajo tostado, del cual debió quedarles un culo que es lo que vi.

Las “Carrilleras guisadas a fuego lento con crema fina de patatas”, muy buenas. La salsa de “x”, que supones que es del propio jugo de las carrilleras rica, vamos, de coger pan y mojar…. Y esa es otra, menudo pan bueno, muy similar al gallego “pan de Brona”. El acompañamiento es otro tema, porque donde dije digo, digo diego… La crema de patata resultó ser un pegote ácido de patata y queso, lo cual me pareció mal por no avisar de este detalle, que resulto desagradable para un plato bien rico.

Para terminar, yo pedí un postre de cuyo nombre no quiero ni puedo acordarme pues al recordarme al strudel me emocioné pero al partir aquella masa frita que apestaba a los demás fritos anteriormente bañados en dicha freidora, venían unos aromas a anís que eclipsaban la crema de nueces y manzana que tenía dentro la masa. Al final resultó algo incomible.

Para rematar la cuenta, detalle el traerla en una cajita de latón decorada a los años 50 con unas tarjetas dentro, momento en el que aproveché para promocionar a mis amigos de Belmondo. Aprovecho para anunciar una crónica de esta coctelería madrileña con toques italianos, desde aquí saludos a Francesco y Miguel. Y poco más, nos fuimos a criticar un poco por ahí el rollo que venden, pero es una experiencia que hay que pasar si estáis por Bilbao; y caro… honestamente, no es, todo esto que os comento nos salió por unos 50 euros.

Espero que os guste la crónica y dentro de poco después de una nueva crónica anunciada a la única coctelería que encontré en Bilbao que merezca la pena, vendrán nuevas recetas.

¡Saludos amiguitos culinartistas!